viernes, 15 de abril de 2016

EL JUEGO COMO ESTRATEGIA DIDÁCTICA





 El principal objetivo de la educación es formar alumnos que aprendan de una manera dinámica por medio de estrategias, las cuales les facilitaran el aprendizaje de forma más significativa, poniendo énfasis en los recursos necesarios para el desarrollo de las estrategias educativas. Y si bien se sabe existen diversas estrategias, sin embargo es necesario seleccionar la más adecuada dependiendo las características del alumno. Por tal motivo, en este apartado se pretende hablar como a través del juego se puede lograr que los niños aprendan.




En la etapa infantil el juego toma un papel de gran importancia, facilitando el desarrollo de habilidades y destrezas. Además, en la función educativa, el juego estimula el desarrollo intelectual de un niño, permitiéndole hacer juicios sobre su conocimiento propio al solucionar problemas, y por ende, aprende a estar atento a una actividad. Así mismo, desarrolla su creatividad e inteligencia ante la curiosidad por descubrir nuevas cosas. Lo cual permite también, que en la realización de lecciones o actividades que aprende, el niño este motivado a ejercitar sus ideas en situaciones de la vida real. Debido a que el juego suele ser muy estimulante.

Cabe agregar que la relación entre juego y educación se da desde el momento en el cual se limita "el juego para", es decir, la finalidad de aplicar el juego; con que fines u objetivos, dándole así una nueva definición como juego educativo.

El juego permite llegar al entendimiento de conocimientos complejos, teniendo como objetivo un aprendizaje más completo y competitivo. Por ello, "el juego destinado a", tiene por fin lograr cierto objetivo, para lo cual, el utilizarlo en la educación permitirá motivar al niño. Esto debido a que el juego con fines educativos permitirá que la educación sea divertida y que se logre transmitir bien lo que se desea enseñar. Considerando que el niño aprenderá de una forma más rápida y entendible, en donde el docente lo ayudara a comprender como debe realizar dicha actividad, basándose en estrategias adecuadas, las cuales lo llevaran generar clases más activas. Por tal motivo la UNESCO señala que: 

El juego constituye por lo demás una de las actividades educativas esenciales y merece entrar por derecho propio en el marco de la institución escolar, mucho más allá de los jardines de infantes o escuelas de párvulos donde con demasiada frecuencia queda confinado. En efecto, el juego ofrece al pedagogo a la vez el medio de conocer mejor el niño y de renovar los métodos pedagógicos. [1]

Sin embargo, a pesar de esto, son métodos que no son realmente utilizados en las escuelas en las que todavía se basan en los métodos tradicionales, dejando en el olvido éste tipo de estrategias, por seguir una rutina por la facilidad del método tradicional o porque  simplemente su imaginación es poca y no se da el tiempo necesario para formar diferentes tipos de estrategias a través del juego.

Por otra parte, el considerar al juego dentro del ámbito educativo para favorecer la enseñanza del niño, no es más, porque se sabe que todos los niños juegan por simple naturaleza, por lo tanto Patricia M. Sarle menciona: “el juego será el punto de partida para la educación pero, a la vez, el pedagogo deberá limitarlo asignándole formas fijas hasta lograr su desaparición,”[2] es decir, el juego dentro del ámbito educativo tiene que tener un fin y para ello debe adecuarse y adaptarse al objetivo planteado que se pretende lograr a través de él. Además, el juego tiene que ser el adecuado a lo que el niño tiene que aprender. Donde se utilice un juego fácil de entender por los niños. 
 
Incluso, el juego didáctico es una estrategia que se puede utilizar en cualquier nivel o modalidad educativa, sin embargo, el docente lo utiliza muy poco esto debido a que, desconoce sus múltiples ventajas. Además, el juego que posee un objetivo educativo, se estructura como un juego reglado que incluye momentos de acción reflexiva y de simbolización de lo vivido para el logro de objetivos de enseñanza curriculares, cuyo objetivo último es la retención de los contenidos por parte del jugador. Así mismo, es de suma importancia conocer las características que debe tener un juego para que sea didáctico y manejar su clasificación para saber cuál utilizar, tomando en cuenta los fines. 

Cabe agregar que para aplicar el juego como estrategia didáctica es necesario que el docente realice una planeación previa. Puesto que es necesario determinar los objetivos a alcanzar, para así poder adecuar dicha estrategia, de forma que la clase resulte agradable y cómoda tanto para el docente como para los alumnos. 

Por otra parte, la diversión en clase debería ser un objetivo docente. ¿Porque hacer las clases monótonas? Si hay diferentes formas de enseñar, porque no aprovecharlas. Las herramientas se tienen, lo que falta es utilizarlas. Si se cae en la monotonía, las clases a la larga no solo serían aburridas para los alumnos, sino también para los docentes. 

Y sobre la base de, enseñar jugando es una estrategia que motiva, tanto al aprendizaje creativo como también al aprendizaje significativo. De forma que la estrategia resulta atractiva y motivadora, la cual capta la atención de los alumnos hacia la materia, bien sea para cualquier área que se desee trabajar. Además, la importancia de esta estrategia se enfoca en que no se debe enfatizar en el aprendizaje memorístico, sino en la creación de un entorno que estimule a los alumnos a construir su propio conocimiento, donde el docente pueda conducir al alumno progresivamente hacia niveles superiores de independencia, autonomía y capacidad para aprender, en un contexto de colaboración y sentido comunitario que debe respaldar y acentuar siempre todas las adquisiciones.

Sobre la base de las consideraciones anteriores, se puede decir que los niños jugando aprenden, debido a que adquieren nuevas experiencias en la solución de problemas. Además los niños a través del juego no sienten temor a equivocarse, sino más bien juegan y se divierten. De tal forma que mientras para los niños es un juego, para los docentes, es una estrategia de enseñanza.    




[1] UNESCO. El niño y el juego: Planteamientos teóricos y aplicaciones pedagógicas. París: UNESCO; 1980, p. 7
[2]M. Sarle, Patricia. Enseñar el juego y jugar la enseñanza. Argentina: Paidós; 2006,  p 8.


sábado, 9 de abril de 2016

"La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo"

Paulo Freire